No hay peor ruido que el de las motos. Y no lo hay mejor que el de las cuerdas.
Manejame a tu antojo y sabrás que en mí se esconde el No rotundo de la inspiración sangrienta. Lo comprobé hoy mismo. Rasgo nuevo de mi personalidad, amén dioses del Olimpo en cancha de fútbol, juéguense mejor una ruleta rusa.
Atea de mi corazón, tu universo separa mi vida del abismo como tu dios de tu pensamiento, osea, cada vez más cerca y lejos.
Tun tun tun, tuntuntun. Ritmo. Aire. Despojos.
Explicame cuál es la razón al existir animal y vegetal, y me pego el tiro de bala de oro crucificada en el cuerpo huesudo de mi ser, ahí tan adentro.
Explota. Todo explota, cada día un poco más. Es tan bueno. Es tan claro. Cada día un poco más. Me entiendo, sólo yo. Siempre es uno con uno mismo, no hay apariencia de otro en la mente detenida en sus propios suspiros y bocanadas de humo. El otro se aleja, pero también el uno-mismo lo necesita cerca, para reconocerse a sí por sí mismo. Somos seres sociales, imposible la eutanasia en mi familia. Descubrimiento número dos.
Me quiero ir de viaje con mis amigas, ya.
Visitas en medio de la noche, inesperadas claro, espejismos de gente perdida en la oscuridad de sus movimientos, no voluntarios, vaya uno a saber porqué.
I´m not gonna crack.
Uy, despertá nena, la hora llegó, te espera el tren derecho a zarpar a la ruta del no más allá, lejos de tus letardías, encontrate, la hora llegó, no esperés más dando vueltas en tus círculos ya gastados, no vas a descubrir nada fuera de su lugar, ya tan visto lo tenés. Saltá, corré hacé algo para perder aire negro.
Cenizas, escalón por escalón, arriba se pierden, pero no llega el momento de ver la parte del principio. Joder que no hay nada más que imaginate, queda a tu disponibilidad.
¿Y ahora qué?
Hojas verdes se pelean con el viento, dejan sonar su peculiar habla quejosa. No me muevas, apenas sacudime, dicen. Sentí entonces la brisa, dejala entrar en tu ser, ver y entender que todo eso te llena, te hace vivir, y dejate elevar una milésima de segundo, y ahí, entonces, hallarás que agua de mar es la lágrima.
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