Demostrame tu habilidad de sentir profundamente la lanza del diablo escondido en la botella de la que soy dueña. En tu asilo se encuentra mi morada, lejos del pan con vino del hombre cuya barba larga y gris deja poco que desear.
Bebeme de a sorbos, soy delicada pero fuerte, digamos un diamante que brilla por dentro. Ya lo expliqué mil veces, a vos te toca jugar el juego. Ésto, aclaro, es expresión libremente creada por mí, son mis reglas, MI LUGAR. Epitafio de mi mano queriendo inmortalizar palabras en una hoja de papel y en un sitio web simplemente para que alguna vez se sepa que Julieta Bonfigli existió. A la mierda, pendex, mejor aflojá un poco.
Hay miles de posibilidades que pueden ser demostradas en todos los infinitos universos. Y yo no discrepo catarsis con literatura. Soy constructiva, noto, en este sentido, cuál hay, total siento que casi siempre escribo destinado a mí, como si fuese otra persona, no sé, es raro y muy dificil de explicar la situación del señor que durmiendo sueña espejos rotos, y se corta caminando sobre ellos.
Última hoja azul. B.A. Salí, escapá, soledad te quiero tanto, te necesito tanto, te deseo tanto, ¿que tan perdida puedo estar?
Los rayos del sol, minúsculos asoman por la rendija de una ventana sin vidrios, casa abandonada, en medio del tumulto de zombies ensimismados de apetito voraz de capital bancario, color hoja verde en preferencia; sangre deseo chupar hasta morir ahogada en el veneno de glóbulos rojos y blancos contaminados de amor alguna vez vivido, o querido vivir.
Todo se va cada vez más a la mierda, me digo entre cuatro paredes, y no sé si creerme o no. Nota: mejor no. La que se va cada vez más a la mierda ya se sabe quién es.
Para terminar, deseo cerrar con una cortina de estrellas regaladas del cielo, ésto no me gusta para nada. APOCALIPSIS.
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