martes, 25 de enero de 2011

Floating.

Desapego total del mundo exterior, ya ni cuenta de los días llevo. Es excelente. Aunque hoy hubo nubes y agua, es la total libertad de ser junto a un amigo fiel. Amiga, mejor dicho. Y una más que no llega más. La quiero YA acá conmigo!
Hay nuevas, ya conocidas, pero de vuelta aparecen, sensaciones (Na, cerrá bien la ducha…). Jazz de fondo, ¿qué más puedo pedir?
Lucky tras Lucky, ya me prendo un Strike, mientras escucho y juego con la birome. Incapaz de imaginarme en mejor sitio. Sigo sin poder creérmelo, es algo que jamás olvidaré, estoy tan agradecida de las cosas buenas que estoy descubriendo y sin embargo… siempre va a haber un sin embargo. Porque mi mente tiene negro, mi corazón un vacío, mi alma llena de descubiertos y mi cuerpo sólo existe para conectarse con ellos y desplegarse en el escuchar, fumar, tomar, escribir, tocar, sentir, hablar, caminar y qué sé yo, qué importa. Ya no importa. O sí.
Nudos. Pesadillas desaparecidas, ahora son como cuentos psicodélicos espectrales, quién dice, a lo mejor llueve. Quiero mi guitarra conmigo, éso sí. Y mis libros también.
Innoble el saber que piensa en la muerte instantánea de los pensamientos y sueños y esperanzas, si es que las hay. Y otra vez llueve, imaginátelo.
De todas formas voy dibujando escalas de acordes sencillamente desgrabados en el pentagrama de lo que es mi vida hoy. Tengo vida, soy consciente de éso, y de muchas otras cosas también, tengo que confesarlo todo a gritos y demandarlo a la triste humanidad que se está equivocando, pero, yo equivocada también, me pierdo en mi propio deseo de auto-destrucción masiva de células de cristal que por cada segundo se pulen y brillan pero están desconcertadas, y no saben nada de nada, no conocen la causa. Maldita puta causa, si es que existe. O ésto es simplemente tal como tiene que ser… mmm…

Escrito el 16/01/11

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