Llanto en la tierra suspendida sobre baldosas sueltas de acero inoxidable de amor perdido en el suburbio de la mente expectante de ideas profundas, del sentir agobiante del cielo oscuro. Perdida en el deseo de saber quién y cómo sos, a dónde es que viajás con tus palabras exactas dichas en el preciso momento esperado en el vacío de las oportunidades despachadas.
Asilo de jóvenes despiertos a las 25 horas del rejunte de amaneceres templados en la noche sin estrellas permanentemente quietas. Ayer vi un ovni.
Creete dueño de tu ser, esa es tu libertad, y exigila.
Y entonces es cuando el roto despertar de la agonía encuentra el sentido a la existencia paralela de universos enojados de vida desperdiciada, no sabida accionada. Maldita sea. Personas vagantes de ciruelos en flor, dicho sea de paso aclarar que la muerte llega a toda respiración.
Walking. Crawling. Thinking. Crying. Screaming. Scratching.
Explotan valores desconocidos. Cansancio. Ojos pesados. Despreocupaciones. Dolor de cabeza.
Aire gris. Alveolos. I´m not allright.
Aplausos vacíos en el espectáculo de payasos odiados por una joven de cuyo despojos se hace responsable.
Herida por una aguja nítida de conciencia sutil. Desangrando por dentro en silencio, esperando por un momento en el que pueda gritar claramente en tu cara, hasta que el cerebro me explote en luces blancas (pensamientos sin control del decir), hasta que tus oídos sangren como yo.
Punto y aparte viví. Lo pienso seguir haciendo, así que abrí una puerta para un amante eterno. Sultán del desierto de arena y mar, jamás olvidado será. Bienvenido seas a mí, mi más fiel nuevo pensador.
Sacame fuera de tí un momento, que así no puedo respirar, conciencia perfecta sos, en tus caudales de agua helada, salada, y púrpura. Refulgente luz endemoniada, sólo pensás en oscurecer la senda que mis pies atados desean correr, sin frenos, con alas para cuando llegue el fin no caer.
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