En mi último viaje a la última clase del primer año de facultad, sentada en el andén del tren frente a un teléfono público en el que al menos tres personas intentaron hacer su llamada (el teléfono no anduvo en todo el año) (escucho Karma Police, hace tiempo no lo escuchaba), y donde una niña después de haber estado dormida en los brazos de su mamá despierta para jugar con dicho teléfono.
Y decido sacar mi cuaderno de facultad para escribir estas pocas líneas con lápiz (y no lapìcera) mientras espero el tren de mi horario. Y ahora tengo el pelo negro de nuevo, qué flash, mientras 7up me dice que la tengo clara.
Me voy a fumar un pucho, cambio y fuera.
viernes, 26 de noviembre de 2010
viernes, 19 de noviembre de 2010
Pensamientos II
Sentimientos inexplicables. Algunos quieren salir. Otros son trabados por el inconsciente a más no poder, sin que nos permita encontrarles argumento alguno, explicación alguna, decir. Los que quieren salir a la luz no tienen miedo de quemarse con ella, de ser, de hacernos ver la realidad con ojos nuevos, y hasta quizá llorosos de alegría o tristeza. Los que no salen nos causan impotencia, y también llanto. Recomendación primera: hacer terapia. Recomendación segunda: llorar. Recomendación tercera: rivotril bajo prescripción médica.
Los sentimientos pueden ser tanto deseables como indeseables. Pueden ser queridos, odiados, nos pueden hacer bien, o maltratar, consumir o liberar. Nos causan placer, es cierto, pero también hay veces que uno quiere mandar todo a la mierda porque parece que se le viene el mundo abajo, o todo está patas para arriba, no como uno quisiera que realmente esté, osea, derecho, quizá.
Se puede hablar de sentimientos en paralelo con pensamientos. Da igual. Hay veces que uno sabe lo que le pasa y otras veces no. Y eso último no es nada agradable, maldita sea, decímelo a mí, me pasa todo el tiempo. Quiero encontrar soluciones a cuestiones que no tienen un porqué, porque ni siquiera conozco la causa.
Yo por mi parte hago lo que puedo. Se trata nada más de recapitular todo lo que uno viene viviendo, paso a paso, día a día… sí, ojalá fuera tan fácil. Es sencillo decirlo, pero de ahí a hacerlo se complica un poco. Ni siquiera sé porqué estoy escribiendo esto, creo que simplemente alguien lo necesita.
Pues bien, hay que tener paciencia con uno mismo. La vida no es perfecta, no es sonrisa constante, no es felicidad continua, no es un hago lo que yo quiero todo el tiempo, hay obligaciones que cumplir, hay responsabilidades que cada uno se impone a sí mismo porque cree que así le va a ir mejor en un futuro. Pero no digo que esto esté mal, sino que es parte de nuestro vivir. Como también es parte fumar cuarenta puchos por día, hacer yoga, estudiar filosofía, tocar la guitarra, escaparse unas horas de la realidad. Nada de eso está mal, y nadie te lo prohíbe. Somos seres libres. Que nadie te quite la libertad de ser lo que viniste a ser en este mundo que simplemente es ser vos mismo, un ser que se va formando continuamente, que va creciendo todo el tiempo, que no tiene frenos, que cada día va encontrando cosas nuevas, que se va fortaleciendo paso a paso, que se va relacionando… que va descubriendo qué cosas le hacen bien y qué cosas no.
Por mi parte digo que lo importante es que uno sepa elegir bien. Con elegir bien me refiero a aquello a lo que nos hace bien a nosotros mismos. Mientras seamos conscientes de ello no hay problema. Un poco de todo no nos hace mal. Los límites hay que saberlos poner cada uno por su cuenta… creo que cada uno sabe cuándo parar y cuándo seguir. Pero las cosas que nos hacen bien, ésas sí que no hay que dejarlas nunca.
Yo no las pienso dejar. Espero que ellas no me dejen a mí. Si pudiese vivir así, entonces en mi futuro visualizaré la vía láctea todas las noches desde mi balcón, fumando mi propia cosecha, tomando mi propio elíxir, soñando sueños en los que me encontraré siempre con la persona que marcó mi mundo, que generó en mi esperanzas, comeré el fruto prohibido solamente cuando tenga ganas de comerlo, viviré lejos del tumulto de gente corriente que vive una vida infeliz yendo a realizar su puta rutina diaria, estaré acompañada de mi animal favorito y mi biblioteca filosófica… y cuentos, poesía, mucha música, y acompañada quizá con el dueño de mis sueños.
Y mientras tanto nuestras bocas aún no se desacostumbran.
martes, 9 de noviembre de 2010
A Vos
Ahora sí que está dicho. Las cartas están puestas todas sobre la mesa. Las fichas han hecho todas las movidas. Pero aún no se ha cantado jaque mate. No aún.
El pensamiento me lleva cada vez más cerca de la realidad, eso es perfecto. No puedo rendirme, no puedo caerme, ya está hecho. Ahora me queda esperar al tiempo, al viento, a las palabras, las caricias, los besos. Esperarlos, y cada día desearlos un poquito más.
No, claramente no puedo rendirme ante ellos. Por un lado siento que estoy perdiendo cosas que parece que realmente no valieron la pena su existencia. Por otro lado, veo que en vez de perder algo, estoy ganando. Estamos ganando, juntos. Aún recorremos un camino, aunque no sea de la mano. Es bueno y tranquilizador saberlo. Quiero recorrerlo, sin duda alguna, quiero ver qué elementos se cruzan, si es un laberinto, si en su sentido contrario es recto, si dentro de él en algún momento tendremos que separarnos…
Tengo un poco de miedo, voy a ser sincera, aunque me dijiste que no voy a perderte. Por favor, no me dejes perderte, porque ahí sí que el mundo se me viene encima. Ahí sí que no sabré como ponerme de pie, cómo respirar, volver a sonreír, a sentir, a observar, a escuchar, a vivir.
Fuiste y seguís siendo lo más importante, disculpá que lo diga, es así. Te amé y lo sigo haciendo. Te quise y te quiero a montones. Te agradezco todo, pero todo, y a pesar de todo.
Es algo así como una carta, pero no de despedida, sino de estado mental pensante, actual, presente, estable, que en este momento no se siente muy bien, pero como dijiste, quizá con el paso de los días las cosas mejoren un poco.
No fue un adiós. Fue más bien un “hasta siempre”. Y me quedo feliz con ello.
Nunca, pero nunca voy a olvidarte. Vos también me marcaste, muy profunda y enormemente lo hiciste, y para bien, por eso me quedo contenta con vos, por eso es imposible no impedirte ser tu amiga, o tu mejor amiga, como prefieras. Vos sos el mejor amigo que jamás encontré en sitio alguno, en el más recóndito rincón que habré ojeado, jamás encontré a alguien como vos.
Y me quedo con todo lo hermoso que viví junto a tu ser, me lo quedo para siempre, para nunca olvidarlo, para recordarlo y decir: sí, fui muy feliz. Ay mierda, no puedo contener las lágrimas.
Espero que en algún futuro, cercano, lejano, lo que fuere, pueda volver a ser igual, menos o más feliz nuevamente a tu lado, no me importa, siempre que sea junto a vos. Tu alma es la que me llena. Ninguna otra lo va a hacer de tal forma… ninguna. Tu mente es la que me transforma, y tu cuerpo me revive.
Más que gracias inmensas no te puedo decir, a pesar de todo lo que haya pasado, a pesar de lo mal que nos hayamos hecho, también existió el bien, y fue enorme, no te olvides de eso.
Ahora solo me queda esperar a volver a verte, a volver a reír a tu lado, a volver a rozarte, a volver a mirar a tus hermosos y profundos ojos de los que ni en mis sueños voy a poder olvidar. Nunca jamás.
Te pido que me recuerdes. Te pido que pienses. Te pido que sigas respirando. Te pido que hagas más música. Te pido no perderte. Te pido que sigamos en contacto. Te pido que vivas, vos sabés valorar la vida mejor que yo. Y con eso ya me vas a hacer feliz.
Te quiero. Te amo. Gracias.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Pensamientos I
Soledad, no te me escapás por nada. ¿Es soledad? No lo sé, pero es tan profundo y abismal.
Recuerdo sentimientos, viejos y muy recientes. Vivos siguen en mí, tan vivos. No los quiero perder. No quiero perder a nadie.
Tengo tanto miedo. Caminos, cuál elegir es la cuestión. No sé si debo arriesgarme, si debo desplegar mis alas y echarme a volar no libre, sino siguiendo siendo presa del amor al que no le escapo con nada tampoco. Es que me persigue. Es que va a seguir estando en mí. Como está en todos. Siempre lo está. ¿Por qué siempre estás? Me gustaría saber si puedo vivir sin vos.
Nuevas sensaciones indescriptibles. No se sabe la causa de ninguna de ellas, ni el porqué, ni el para qué, ni el cómo, ni hacia dónde va. ¿Hacia dónde debo ir yo? Ojalá tuviera respuestas. No solamente propias. Lágrimas hartas ya de salir de un cuerpo que está desesperado de existencia nula. Estómago muerto. Pensamientos confusos. Quiero respuestas.
Es soledad en compañía. Es estar sola queriendo todo el tiempo estar acompañada para no sentir, para no sufrir, para no pensar. Harta de pensar. Harta de actuar. Harta de ser.
Estoy perdida en un vacío de confusiones, de paredes que no se mueven, pero pisos que tiemblan. Tan vacía. Tan llena de nada y a la vez llena de sentimientos que quiero que salgan de mí para dar, para poder recibir sin culpas, sin miedos, sin límites.
Quiero llegar lejos. Con uno o con otro quiero llegar a algún lado aunque sea, pero necesito respuestas, actos, conciliaciones, reencuentros, cosas nuevas, romper con rutinas. Quiero cambios. Hay cambios en mí, pero no los hay fuera. Bueno, sólo hay uno. Pero está prohibido. Cómo desearía que no lo estuviera.
Mierda, cuán confundida estoy, al igual que perdida. Nada de lo que sucede me ayuda. El mundo sigue girando todos los días en igual sentido, me pregunto si algún día voy a poder presenciar un torbellino de luces motoras de electricidad inmortal que me eleven al cuarto infierno celestial ubicado en la galaxia perdida en el tercer infinito.
Gustosa de saber si puedo probar nuevos sabores de ser, deseosa de pensar si algún momento será el indicado para decir que todo lo malo se apagará para dar a luz a la belleza de la paz, pensante de sentir deseos oscuros y a la vez tan brillantes. Perdida, oculta, sueño, tiemblo, muero, vivo todo el maldito tiempo, dormiría eternamente, lloro, escucho, ya no río, se me quiebra la voz, soy frágil. Tienen miedo de lastimarme, mientras yo misma decido hacerme mal. Paradojas en contra de las agujas del reloj es a lo que apunta mi vida últimamente. Noche eterna te desearía vivir. Día domingo ojalá no existieras. Necesito un poco de paz, música, un buen amor, una buena amistad, un buen tiempo… necesito el bien, la felicidad continua, el mar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)