jueves, 30 de diciembre de 2010

un pedazo de mí se divulga

Me llamo Julieta, y sí, en este momento estoy amigada con mi nombre.
Me encanta leer, es un desapego del mundo para entrar en otro, y por lo general suele ser fantásticamente mejor.
Tengo un oído (el derecho) que escucha menos. Pero el izquierdo lo compensa, escucha más.
Tengo catorce aros (siete en cada oreja) y dos tatuajes que me encantan, una luna en creciente con un lucero a su lado en la muñeca derecha, y una clave de sol en el omóplato izquierdo. Ah! Y un piercing en la ceja izquierda. Algo querrá decir todo ésto.
No quiero a mi cuerpo, pero esto no quiere decir que no me guste.
Amo la música, es lo que más me llena.
Amo la filosofía, es lo que más me eleva.
Fumo 20 cigarrillos mentolados diarios, y marihuana, y no lo pienso dejar.
Me dan repulsión las cucarachas.
Prefiero el invierno antes que el verano.
Estudio filosofía.
Toco la guitarra, pero hace tiempo no la agarro. Ahora voy a volver a clases.
Mi novio pasó a ser mi mejor amigo.
Papá no suele entenderme.
Mamá está intentando entenderme, y ahora me escucha.
A pesar de que amo la música, no tengo banda favorita, tengo bandas favoritas, y son muchas.
Voy a terapia y a psiquiatra, y a una médica clínica, y a una homeópata/pediatra.
Tomo psicofármacos (4 tipos).
Tomo taréntula 200.
Tomo mucho café, me encanta.
Mi desayuno es mi comida favorita, y es especial.
Mi animal preferido es el gato.
Mi color preferido: el negro.
Tengo 7 pares de converse, 5 botitas, 1 común, y el otro par altas, y todas negras.
No me inviten a comer, prefiero una merienda, o a tomar algo.
Me encanta el buen cine… o directores como Gus Van Sant.
Tengo un odio hacia el mundo inexplicable.
Tengo un gran vacío interior.
Mi viejo es un artista autodidacta.
Mi vieja una programadora de software con una cabeza para cualquier cosa.
Mi género preferido de cine es el drama.
Soy anoréxica.
Soy complicada de entender, porque hay veces que ni yo logro entenderme.
Suelo estar muy encorvada.
No tengo banda ancha, ni televisión, sólo dvd y conexión a Internet vía cable de teléfono.
Descubrí que Cortázar escribía muy parecido a la manera de escribir mía de una época, metiendo frases con-sentido en medio de otras frases.
No me gusta para nada que me digan cosas por la calle.
Tengo un pensamiento abierto.
Soy una persona que sabe escuchar.
Creo que en estos últimos dos o tres años aprendí más que en el resto de mi vida, y tengo 20.
No pienso cambiar de psicóloga.
Ya no llevo la cuenta de cuántos análisis de sangre me hice.
Mr. Bungle es lo más flashero que escuché.
Y Mike Paton canta perfecto.
Y el baterista de Police la rompe.
Y ni hablar de Mars Volta (L).
Suelo pensar en la muerte.
Me gusta caminar y andar en bicicleta.
Me gusta la lluvia, y que esté nublado.
No hablo mucho, más bien escucho.
Me incomodan las uñas largas.
“La Force De L´ame” me mata.
El mar y la luna son ejemplos de belleza para mí, y de misterios también.
Detesto que mis pastillas no se partan justo a la mitad.
No me gusta mucho mi firma, pero soy incapaz de crear otra.
Me gusta escribir.
No me agrada el momento en que tengo que ponerme a pensar en mí, pero suelo sacar conclusiones interesantes para seguir pensando, y ésto no termina más.
Mike Paton: sos un loco.
Hace mucho calor en mi cuerpo últimamente.
Necesito 500gb de música diaria, creo que es la solución.
No me gusta el sol.
No sé dibujar, o éso creo.
Tengo oído musical.
Me considero una persona inteligente, pero ya dije, soy consciente de un problema que padezco que para cualquiera se podría solucionar fácilmente.
Quiero vivir la vida leyendo, escuchando música, fumando, viajando, tomando café y bailey´s y en compañía de los seres queridos. (-qué cursilería- N. del A.)
No pasa un día sin que me bañe al menos una vez.
Estoy muy contenta por mi carrera.
Por otro lado mi vida se va a pique en dirección descendente.
Extraño ciertos cariños.
Pero al mismo tiempo me doy cuenta de que puedo estar sola.
Quiero llegar a escribir libros.
Quiero volver a hacer vitreaux.
Tengo pocos amigos, pero valen demasiado.
Extraño a algunos de ellos…
Escribo ésto porque creo que me va a ayudar.
Ahora me doy cuenta que es mentira.

martes, 21 de diciembre de 2010

Ahogada

Quizá no deberia haber escrito ésto, pero tenía que descargar una parte de lo que me viene pasando, no me importa el hecho de hacerlo público, éste es mi espacio y yo hago lo que quiera con él... y si no les gusta, no es mi problema. Les aviso que no es algo agradable de leer, así que abstenganse, no esperen un cuento de hadas, más bien es una posesión del diablo. Todavía tienen tiempo de tomar la desición de leerlo o no... toménse su tiempo....
Estoy perdida. Estoy al borde del abismo... o mejor dicho, al borde de que me internen. ¿Cómo hago para ser yo misma sin que se entrometan en mi vida? Médicos por todos lados, ya la medicina no se me puede escapar, ya está metida en mis venas, buscando el trasfondo de mi ser para que caiga mi cabeza y estalle contra el suelo de una vez por todas.
Y acá es cuando aparecen los llamados pensamientos oscuros, la deseada muerte, la que yacía dormía en mi corazón desde hacía casi un año... pero volvió a despertar. "Si me internan, me suicido", éso me dije a mí y a mi dra. Y que quede claro, así será. En cuanto quede en libertad (si es que me internan), se acaba mi mundo. Y ésto no es un simple decir, es la pura verdad, y ya no tengo miedo.
Quiero pedir disculpas. Sé que estoy ocasionando la pena en mis seres queridos, mi mamá, mi papá, mis amigos.... no lo hago a propósito... no lo hago para llamar la atención, para buscar compañía, no, ésa no me falta, si la busco la tengo pero... ¿qué es, entonces? Papá acaba de sacarme una foto... y yo escribiendo ésto.
Hoy me pesé, aumenté 700 grms... peso 42,100. El sábado pesaba 41,400... y mido 1,70. Éste es el problema. Me pasé el domingo llorando, gritando ahogados pensamientos, mamá me abrazaba, me sacó a dar una vuelta en auto y me calmé. Ahora no puedo ni siquiera salir a caminar hasta la estación. Estoy perdida en soledad oscura e impenetrablemente desigual a lo que yo imaginaba.
Quiero ser libre. Quiero que me dejen en paz. Quiero que me dejen pesar lo que a mi se me de la reverenda gana, yo me siento bien así, no hay problema físico en mi, mi corazón está bien, entonces ¿por qué insisten? Sigan insistiendo y me van a perder.
Ésto puede ser un poco duro, pero es lo que siento en este momento, no me sale otra cosa, siento que el vacío que está dentro de mi se agranda cada momento un poco más... ¿qué es lo que me hace falta? ¿qué es lo que necesito? Es sencilla la respuesta, pero no pienso darla, creo que ya se sabrá.
Mientras tanto sigo en pie. No hay otra, no me queda otra chance, tengo que seguir, tengo que disfrutar cada momento que me queda, aunque de un paso atrás cada segundo. Y así lo quiero yo, porque estoy enferma, porque mi cabeza no funciona bien, hay algo que está mal en ella, y mierda, no sé qué carajo es. Y estoy harta de éso, pero a la vez estoy ya tan acostumbrada y me gusta verme como me veo, enferma y yo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

"Mi Vida"

Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.

Mi vida, bala perdida
por la gran vía, charquito de arrabal.
no quiero que te vayas,
no quiero que te alejes cada día más y más.

Mi vida, lucerito sin vela (aquí no pegamos los ojos)
mi vida, charquito d'agua turbia,
burbuja de jabón,
mi último refugio, mi última ilusión,
no quiero que te vayas cada día más y más.

Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
(aquí no pegamos los ojos, aquí no pegamos los ojos)
Mi vida 


(Manu Chao)

domingo, 19 de diciembre de 2010

it's just this.

I look at you all
See the love there that's sleeping
While my guitar gently weeps
Look at you all...

viernes, 17 de diciembre de 2010

El adiós suspendido.

Vivamente la palabra expresada fue a parar en el eco de su mente, y vivamente también resopló el viento de la aurora, perdida en la noche azulada de negro y brillantes plateados. Pensar que muchos duermen, pero viven en sueños descarriados algunos, otros amorosos, otros solitarios y otros sin sentido. Él, sin embargo, despierto y sentado en su sillón, fumaba su pipa, mirando la oscuridad y consumiéndose en sus últimos minutos de reflexiones diarias, llegando casi ya a consumirse por el adorado sueño tan largamente esperado, y que mucho duraría para él, y duraría para siempre...

viernes, 26 de noviembre de 2010

Pequeño Fragmentario I

En mi último viaje a la última clase del primer año de facultad, sentada en el andén del tren frente a un teléfono público en el que al menos tres personas intentaron hacer su llamada (el teléfono no anduvo en todo el año) (escucho Karma Police, hace tiempo no lo escuchaba), y donde una niña después de haber estado dormida en los brazos de su mamá despierta para jugar con dicho teléfono.
Y decido sacar mi cuaderno de facultad para escribir estas pocas líneas con lápiz (y no lapìcera) mientras espero el tren de mi horario. Y ahora tengo el pelo negro de nuevo, qué flash, mientras 7up me dice que la tengo clara.
Me voy a fumar un pucho, cambio y fuera.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Pensamientos II

Sentimientos inexplicables. Algunos quieren salir. Otros son trabados por el inconsciente a más no poder, sin que nos permita encontrarles argumento alguno, explicación alguna, decir. Los que quieren salir a la luz no tienen miedo de quemarse con ella, de ser, de hacernos ver la realidad con ojos nuevos, y hasta quizá llorosos de alegría o tristeza. Los que no salen nos causan impotencia, y también llanto. Recomendación primera: hacer terapia. Recomendación segunda: llorar. Recomendación tercera: rivotril bajo prescripción médica.
Los sentimientos pueden ser tanto deseables como indeseables. Pueden ser queridos, odiados, nos pueden hacer bien, o maltratar, consumir o liberar. Nos causan placer, es cierto, pero también hay veces que uno quiere mandar todo a la mierda porque parece que se le viene el mundo abajo, o todo está patas para arriba, no como uno quisiera que realmente esté, osea, derecho, quizá.
Se puede hablar de sentimientos en paralelo con pensamientos. Da igual. Hay veces que uno sabe lo que le pasa y otras veces no. Y eso último no es nada agradable, maldita sea, decímelo a mí, me pasa todo el tiempo. Quiero encontrar soluciones a cuestiones que no tienen un porqué, porque ni siquiera conozco la causa.
Yo por mi parte hago lo que puedo. Se trata nada más de recapitular todo lo que uno viene viviendo, paso a paso, día a día… sí, ojalá fuera tan fácil. Es sencillo decirlo, pero de ahí a hacerlo se complica un poco. Ni siquiera sé porqué estoy escribiendo esto, creo que simplemente alguien lo necesita.
Pues bien, hay que tener paciencia con uno mismo. La vida no es perfecta, no es sonrisa constante, no es felicidad continua, no es un hago lo que yo quiero todo el tiempo, hay obligaciones que cumplir, hay responsabilidades que cada uno se impone a sí mismo porque cree que así le va a ir mejor en un futuro. Pero no digo que esto esté mal, sino que es parte de nuestro vivir. Como también es parte fumar cuarenta puchos por día, hacer yoga, estudiar filosofía, tocar la guitarra, escaparse unas horas de la realidad. Nada de eso está mal, y nadie te lo prohíbe. Somos seres libres. Que nadie te quite la libertad de ser lo que viniste a ser en este mundo que simplemente es ser vos mismo, un ser que se va formando continuamente, que va creciendo todo el tiempo, que no tiene frenos, que cada día va encontrando cosas nuevas, que se va fortaleciendo paso a paso, que se va relacionando… que va descubriendo qué cosas le hacen bien y qué cosas no.
Por mi parte digo que lo importante es que uno sepa elegir bien. Con elegir bien me refiero a aquello a lo que nos hace bien a nosotros mismos. Mientras seamos conscientes de ello no hay problema. Un poco de todo no nos hace mal. Los límites hay que saberlos poner cada uno por su cuenta… creo que cada uno sabe cuándo parar y cuándo seguir. Pero las cosas que nos hacen bien, ésas sí que no hay que dejarlas nunca.
Yo no las pienso dejar. Espero que ellas no me dejen a mí. Si pudiese vivir así, entonces en mi futuro visualizaré la vía láctea todas las noches desde mi balcón, fumando mi propia cosecha, tomando mi propio elíxir, soñando sueños en los que me encontraré siempre con la persona que marcó mi mundo, que generó en mi esperanzas, comeré el fruto prohibido solamente cuando tenga ganas de comerlo, viviré lejos del tumulto de gente corriente que vive una vida infeliz yendo a realizar su puta rutina diaria, estaré acompañada de mi animal favorito y mi biblioteca filosófica… y cuentos, poesía, mucha música, y acompañada quizá con el dueño de mis sueños.
Y mientras tanto nuestras bocas aún no se desacostumbran.

martes, 9 de noviembre de 2010

A Vos

Ahora sí que está dicho. Las cartas están puestas todas sobre la mesa. Las fichas han hecho todas las movidas. Pero aún no se ha cantado jaque mate. No aún.
El pensamiento me lleva cada vez más cerca de la realidad, eso es perfecto. No puedo rendirme, no puedo caerme, ya está hecho. Ahora me queda esperar al tiempo, al viento, a las palabras, las caricias, los besos. Esperarlos, y cada día desearlos un poquito más.
No, claramente no puedo rendirme ante ellos. Por un lado siento que estoy perdiendo cosas que parece que realmente no valieron la pena su existencia. Por otro lado, veo que en vez de perder algo, estoy ganando. Estamos ganando, juntos. Aún recorremos un camino, aunque no sea de la mano. Es bueno y tranquilizador saberlo. Quiero recorrerlo, sin duda alguna, quiero ver qué elementos se cruzan, si es un laberinto, si en su sentido contrario es recto, si dentro de él en algún momento tendremos que separarnos…
Tengo un poco de miedo, voy a ser sincera, aunque me dijiste que no voy a perderte. Por favor, no me dejes perderte, porque ahí sí que el mundo se me viene encima. Ahí sí que no sabré como ponerme de pie, cómo respirar, volver a sonreír, a sentir, a observar, a escuchar, a vivir.
Fuiste y seguís siendo lo más importante, disculpá que lo diga, es así. Te amé y lo sigo haciendo. Te quise y te quiero a montones. Te agradezco todo, pero todo, y a pesar de todo.
Es algo así como una carta, pero no de despedida, sino de estado mental pensante, actual, presente, estable, que en este momento no se siente muy bien, pero como dijiste, quizá con el paso de los días las cosas mejoren un poco.
No fue un adiós. Fue más bien un “hasta siempre”. Y me quedo feliz con ello.
Nunca, pero nunca voy a olvidarte. Vos también me marcaste, muy profunda y enormemente lo hiciste, y para bien, por eso me quedo contenta con vos, por eso es imposible no impedirte ser tu amiga, o tu mejor amiga, como prefieras. Vos sos el mejor amigo que jamás encontré en sitio alguno, en el más recóndito rincón que habré ojeado, jamás encontré a alguien como vos.
Y me quedo con todo lo hermoso que viví junto a tu ser, me lo quedo para siempre, para nunca olvidarlo, para recordarlo y decir: sí, fui muy feliz. Ay mierda, no puedo contener las lágrimas.
Espero que en algún futuro, cercano, lejano, lo que fuere, pueda volver a ser igual, menos o más feliz nuevamente a tu lado, no me importa, siempre que sea junto a vos. Tu alma es la que me llena. Ninguna otra lo va a hacer de tal forma… ninguna. Tu mente es la que me transforma, y tu cuerpo me revive.
Más que gracias inmensas no te puedo decir, a pesar de todo lo que haya pasado, a pesar de lo mal que nos hayamos hecho, también existió el bien, y fue enorme, no te olvides de eso.
Ahora solo me queda esperar a volver a verte, a volver a reír a tu lado, a volver a rozarte, a volver a mirar a tus hermosos y profundos ojos de los que ni en mis sueños voy a poder olvidar. Nunca jamás.
Te pido que me recuerdes. Te pido que pienses. Te pido que sigas respirando. Te pido que hagas más música. Te pido no perderte. Te pido que sigamos en contacto. Te pido que vivas, vos sabés valorar la vida mejor que yo. Y con eso ya me vas a hacer feliz.
Te quiero. Te amo. Gracias.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pensamientos I

Soledad, no te me escapás por nada. ¿Es soledad? No lo sé, pero es tan profundo y abismal.
Recuerdo sentimientos, viejos y muy recientes. Vivos siguen en mí, tan vivos. No los quiero perder. No quiero perder a nadie.
Tengo tanto miedo. Caminos, cuál elegir es la cuestión. No sé si debo arriesgarme, si debo desplegar mis alas y echarme a volar no libre, sino siguiendo siendo presa del amor al que no le escapo con nada tampoco. Es que me persigue. Es que va a seguir estando en mí. Como está en todos. Siempre lo está. ¿Por qué siempre estás? Me gustaría saber si puedo vivir sin vos.
Nuevas sensaciones indescriptibles. No se sabe la causa de ninguna de ellas, ni el porqué, ni el para qué, ni el cómo, ni hacia dónde va. ¿Hacia dónde debo ir yo? Ojalá tuviera respuestas. No solamente propias. Lágrimas hartas ya de salir de un cuerpo que está desesperado de existencia nula. Estómago muerto. Pensamientos confusos. Quiero respuestas.
Es soledad en compañía. Es estar sola queriendo todo el tiempo estar acompañada para no sentir, para no sufrir, para no pensar. Harta de pensar. Harta de actuar. Harta de ser.
Estoy perdida en un vacío de confusiones, de paredes que no se mueven, pero pisos que tiemblan. Tan vacía. Tan llena de nada y a la vez llena de sentimientos que quiero que salgan de mí para dar, para poder recibir sin culpas, sin miedos, sin límites.
Quiero llegar lejos. Con uno o con otro quiero llegar a algún lado aunque sea, pero necesito respuestas, actos, conciliaciones, reencuentros, cosas nuevas, romper con rutinas. Quiero cambios. Hay cambios en mí, pero no los hay fuera. Bueno, sólo hay uno. Pero está prohibido. Cómo desearía que no lo estuviera.
Mierda, cuán confundida estoy, al igual que perdida. Nada de lo que sucede me ayuda. El mundo sigue girando todos los días en igual sentido, me pregunto si algún día voy a poder presenciar un torbellino de luces motoras de electricidad inmortal que me eleven al cuarto infierno celestial ubicado en la galaxia perdida en el tercer infinito.
Gustosa de saber si puedo probar nuevos sabores de ser, deseosa de pensar si algún momento será el indicado para decir que todo lo malo se apagará para dar a luz a la belleza de la paz, pensante de sentir deseos oscuros y a la vez tan brillantes. Perdida, oculta, sueño, tiemblo, muero, vivo todo el maldito tiempo, dormiría eternamente, lloro, escucho, ya no río, se me quiebra la voz, soy frágil. Tienen miedo de lastimarme, mientras yo misma decido hacerme mal. Paradojas en contra de las agujas del reloj es a lo que apunta mi vida últimamente. Noche eterna te desearía vivir. Día domingo ojalá no existieras. Necesito un poco de paz, música, un buen amor, una buena amistad, un buen tiempo… necesito el bien, la felicidad continua, el mar.

sábado, 30 de octubre de 2010

La frase

En sus ojos vi una lágrima (¿una lágrima asomada?). Era apenas un esbozo de lágrima, un reflejo, porque lo mío no es tortura, es simplemente el hecho de haberlo tocado.

El insistió:

-         Mi razón me dice que escape a tiempo, debo atenderla.

-         Y tu naturaleza, -le pregunté- ¿qué te dice?

-         No la escucho. Tengo que escapar. Mientras esto era un juego todo estaba bien pero ahora se va poniendo serio y no puedo.

Y yo, sensata yo, pregunté qué le hizo suponer de entrada que era un juego cuando nunca es un juego; si bien por otra parte debemos reconocer que el amor es un juego, sí, como la ruleta rusa es juego, como la vida misma.

Se ve que de alguna manera en aquel momento tan cargado, mientras hablaba con él, yo ya iba adelantando esto, ya estaba metida en este cuerpo que hoy escribe y a la vez quiere ser escrito. En este cuerpo no hay distancias de tiempo ni miedos al futuro, sólo un deleite del aquí y ahora, de la entrega al placer envolvente y combinado del acto del amor y el acto de escritura; quizá no simultáneos, sí parejos en idéntico dejarse ir, en cabalgar la ola.

Este hombre es hombre que quiere cortarse del dolor físico, que se hizo cercenar un nervio para evitar la transmisión del alma al cuerpo aunque él crea que fue por motivos de úlcera. Problemas del estómago, esa parte del cuerpo que digiere más emociones que alimentos. Ahora dice estarse enamorando de mí y quiere cercenarme y no puede y a la vez yo no puedo permitírselo. Quiero acariciar heridas y no heridas. Quiero acariciar, y punto. El tacto fue ayer –contacto- la apropiación es hoy, mañana será el remordimiento o no, la pérdida, o no: la transmutación alquímica es decir el espejo que nos permite entendernos un poquito mejor al entrar en contacto con el otro. Nos teníamos muchas ganas, muchas ganas nos teníamos y seguimos teniéndolas. Pero él ahora dice no y aunque a veces es sí, el no flota sobre nuestros cuerpos densificando el aire.

Igual me siento feliz por nuestro encuentro. Soy la bella durmiente del bosque y la despertó un beso. Un beso, ese algo tan despertante abriendo ventanitas que amenazaban con permanecer cerradas. Algunas duelen pero es un dolor familiar, reconocible. Ahora también está la bronca, dragón soplando fuego (la frase es de él).

Todo esto provocado por un autodefinido tímido. ¿Y quién quiere avasalladores?

Con él hablé poco pero hablé y supe callar tupido, por una vez supe callar tupido, creí haberle hecho bien y ahora con esta palabra escrita sé que él me hizo bien a mí. Una caricia dada es caricia recibida. Un bien que nos hicimos mutuamente y ahora no tiene sentido la frase final que me tenía reservada. Amanecí con la frase y sé que es cierta. No se la tiro encima –delicado equilibrio insoportable- pero igual la anoto como un credo:

El único pecado de la carne es no atender a los reclamos de la carne.



Escrito por Luisa Valenzuela. Simplemente una belleza.