Ahora sí que está dicho. Las cartas están puestas todas sobre la mesa. Las fichas han hecho todas las movidas. Pero aún no se ha cantado jaque mate. No aún.
El pensamiento me lleva cada vez más cerca de la realidad, eso es perfecto. No puedo rendirme, no puedo caerme, ya está hecho. Ahora me queda esperar al tiempo, al viento, a las palabras, las caricias, los besos. Esperarlos, y cada día desearlos un poquito más.
No, claramente no puedo rendirme ante ellos. Por un lado siento que estoy perdiendo cosas que parece que realmente no valieron la pena su existencia. Por otro lado, veo que en vez de perder algo, estoy ganando. Estamos ganando, juntos. Aún recorremos un camino, aunque no sea de la mano. Es bueno y tranquilizador saberlo. Quiero recorrerlo, sin duda alguna, quiero ver qué elementos se cruzan, si es un laberinto, si en su sentido contrario es recto, si dentro de él en algún momento tendremos que separarnos…
Tengo un poco de miedo, voy a ser sincera, aunque me dijiste que no voy a perderte. Por favor, no me dejes perderte, porque ahí sí que el mundo se me viene encima. Ahí sí que no sabré como ponerme de pie, cómo respirar, volver a sonreír, a sentir, a observar, a escuchar, a vivir.
Fuiste y seguís siendo lo más importante, disculpá que lo diga, es así. Te amé y lo sigo haciendo. Te quise y te quiero a montones. Te agradezco todo, pero todo, y a pesar de todo.
Es algo así como una carta, pero no de despedida, sino de estado mental pensante, actual, presente, estable, que en este momento no se siente muy bien, pero como dijiste, quizá con el paso de los días las cosas mejoren un poco.
No fue un adiós. Fue más bien un “hasta siempre”. Y me quedo feliz con ello.
Nunca, pero nunca voy a olvidarte. Vos también me marcaste, muy profunda y enormemente lo hiciste, y para bien, por eso me quedo contenta con vos, por eso es imposible no impedirte ser tu amiga, o tu mejor amiga, como prefieras. Vos sos el mejor amigo que jamás encontré en sitio alguno, en el más recóndito rincón que habré ojeado, jamás encontré a alguien como vos.
Y me quedo con todo lo hermoso que viví junto a tu ser, me lo quedo para siempre, para nunca olvidarlo, para recordarlo y decir: sí, fui muy feliz. Ay mierda, no puedo contener las lágrimas.
Espero que en algún futuro, cercano, lejano, lo que fuere, pueda volver a ser igual, menos o más feliz nuevamente a tu lado, no me importa, siempre que sea junto a vos. Tu alma es la que me llena. Ninguna otra lo va a hacer de tal forma… ninguna. Tu mente es la que me transforma, y tu cuerpo me revive.
Más que gracias inmensas no te puedo decir, a pesar de todo lo que haya pasado, a pesar de lo mal que nos hayamos hecho, también existió el bien, y fue enorme, no te olvides de eso.
Ahora solo me queda esperar a volver a verte, a volver a reír a tu lado, a volver a rozarte, a volver a mirar a tus hermosos y profundos ojos de los que ni en mis sueños voy a poder olvidar. Nunca jamás.
Te pido que me recuerdes. Te pido que pienses. Te pido que sigas respirando. Te pido que hagas más música. Te pido no perderte. Te pido que sigamos en contacto. Te pido que vivas, vos sabés valorar la vida mejor que yo. Y con eso ya me vas a hacer feliz.
Te quiero. Te amo. Gracias.
Uf. me pusiste la piel de gallina.
ResponderEliminartan bien ibas a describir mis propios sentimientos?
ahora ya entiendo un poquito mas pero igual tnemos que hablar