domingo, 7 de noviembre de 2010

Pensamientos I

Soledad, no te me escapás por nada. ¿Es soledad? No lo sé, pero es tan profundo y abismal.
Recuerdo sentimientos, viejos y muy recientes. Vivos siguen en mí, tan vivos. No los quiero perder. No quiero perder a nadie.
Tengo tanto miedo. Caminos, cuál elegir es la cuestión. No sé si debo arriesgarme, si debo desplegar mis alas y echarme a volar no libre, sino siguiendo siendo presa del amor al que no le escapo con nada tampoco. Es que me persigue. Es que va a seguir estando en mí. Como está en todos. Siempre lo está. ¿Por qué siempre estás? Me gustaría saber si puedo vivir sin vos.
Nuevas sensaciones indescriptibles. No se sabe la causa de ninguna de ellas, ni el porqué, ni el para qué, ni el cómo, ni hacia dónde va. ¿Hacia dónde debo ir yo? Ojalá tuviera respuestas. No solamente propias. Lágrimas hartas ya de salir de un cuerpo que está desesperado de existencia nula. Estómago muerto. Pensamientos confusos. Quiero respuestas.
Es soledad en compañía. Es estar sola queriendo todo el tiempo estar acompañada para no sentir, para no sufrir, para no pensar. Harta de pensar. Harta de actuar. Harta de ser.
Estoy perdida en un vacío de confusiones, de paredes que no se mueven, pero pisos que tiemblan. Tan vacía. Tan llena de nada y a la vez llena de sentimientos que quiero que salgan de mí para dar, para poder recibir sin culpas, sin miedos, sin límites.
Quiero llegar lejos. Con uno o con otro quiero llegar a algún lado aunque sea, pero necesito respuestas, actos, conciliaciones, reencuentros, cosas nuevas, romper con rutinas. Quiero cambios. Hay cambios en mí, pero no los hay fuera. Bueno, sólo hay uno. Pero está prohibido. Cómo desearía que no lo estuviera.
Mierda, cuán confundida estoy, al igual que perdida. Nada de lo que sucede me ayuda. El mundo sigue girando todos los días en igual sentido, me pregunto si algún día voy a poder presenciar un torbellino de luces motoras de electricidad inmortal que me eleven al cuarto infierno celestial ubicado en la galaxia perdida en el tercer infinito.
Gustosa de saber si puedo probar nuevos sabores de ser, deseosa de pensar si algún momento será el indicado para decir que todo lo malo se apagará para dar a luz a la belleza de la paz, pensante de sentir deseos oscuros y a la vez tan brillantes. Perdida, oculta, sueño, tiemblo, muero, vivo todo el maldito tiempo, dormiría eternamente, lloro, escucho, ya no río, se me quiebra la voz, soy frágil. Tienen miedo de lastimarme, mientras yo misma decido hacerme mal. Paradojas en contra de las agujas del reloj es a lo que apunta mi vida últimamente. Noche eterna te desearía vivir. Día domingo ojalá no existieras. Necesito un poco de paz, música, un buen amor, una buena amistad, un buen tiempo… necesito el bien, la felicidad continua, el mar.

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