viernes, 19 de noviembre de 2010

Pensamientos II

Sentimientos inexplicables. Algunos quieren salir. Otros son trabados por el inconsciente a más no poder, sin que nos permita encontrarles argumento alguno, explicación alguna, decir. Los que quieren salir a la luz no tienen miedo de quemarse con ella, de ser, de hacernos ver la realidad con ojos nuevos, y hasta quizá llorosos de alegría o tristeza. Los que no salen nos causan impotencia, y también llanto. Recomendación primera: hacer terapia. Recomendación segunda: llorar. Recomendación tercera: rivotril bajo prescripción médica.
Los sentimientos pueden ser tanto deseables como indeseables. Pueden ser queridos, odiados, nos pueden hacer bien, o maltratar, consumir o liberar. Nos causan placer, es cierto, pero también hay veces que uno quiere mandar todo a la mierda porque parece que se le viene el mundo abajo, o todo está patas para arriba, no como uno quisiera que realmente esté, osea, derecho, quizá.
Se puede hablar de sentimientos en paralelo con pensamientos. Da igual. Hay veces que uno sabe lo que le pasa y otras veces no. Y eso último no es nada agradable, maldita sea, decímelo a mí, me pasa todo el tiempo. Quiero encontrar soluciones a cuestiones que no tienen un porqué, porque ni siquiera conozco la causa.
Yo por mi parte hago lo que puedo. Se trata nada más de recapitular todo lo que uno viene viviendo, paso a paso, día a día… sí, ojalá fuera tan fácil. Es sencillo decirlo, pero de ahí a hacerlo se complica un poco. Ni siquiera sé porqué estoy escribiendo esto, creo que simplemente alguien lo necesita.
Pues bien, hay que tener paciencia con uno mismo. La vida no es perfecta, no es sonrisa constante, no es felicidad continua, no es un hago lo que yo quiero todo el tiempo, hay obligaciones que cumplir, hay responsabilidades que cada uno se impone a sí mismo porque cree que así le va a ir mejor en un futuro. Pero no digo que esto esté mal, sino que es parte de nuestro vivir. Como también es parte fumar cuarenta puchos por día, hacer yoga, estudiar filosofía, tocar la guitarra, escaparse unas horas de la realidad. Nada de eso está mal, y nadie te lo prohíbe. Somos seres libres. Que nadie te quite la libertad de ser lo que viniste a ser en este mundo que simplemente es ser vos mismo, un ser que se va formando continuamente, que va creciendo todo el tiempo, que no tiene frenos, que cada día va encontrando cosas nuevas, que se va fortaleciendo paso a paso, que se va relacionando… que va descubriendo qué cosas le hacen bien y qué cosas no.
Por mi parte digo que lo importante es que uno sepa elegir bien. Con elegir bien me refiero a aquello a lo que nos hace bien a nosotros mismos. Mientras seamos conscientes de ello no hay problema. Un poco de todo no nos hace mal. Los límites hay que saberlos poner cada uno por su cuenta… creo que cada uno sabe cuándo parar y cuándo seguir. Pero las cosas que nos hacen bien, ésas sí que no hay que dejarlas nunca.
Yo no las pienso dejar. Espero que ellas no me dejen a mí. Si pudiese vivir así, entonces en mi futuro visualizaré la vía láctea todas las noches desde mi balcón, fumando mi propia cosecha, tomando mi propio elíxir, soñando sueños en los que me encontraré siempre con la persona que marcó mi mundo, que generó en mi esperanzas, comeré el fruto prohibido solamente cuando tenga ganas de comerlo, viviré lejos del tumulto de gente corriente que vive una vida infeliz yendo a realizar su puta rutina diaria, estaré acompañada de mi animal favorito y mi biblioteca filosófica… y cuentos, poesía, mucha música, y acompañada quizá con el dueño de mis sueños.
Y mientras tanto nuestras bocas aún no se desacostumbran.

No hay comentarios:

Publicar un comentario