viernes, 17 de diciembre de 2010

El adiós suspendido.

Vivamente la palabra expresada fue a parar en el eco de su mente, y vivamente también resopló el viento de la aurora, perdida en la noche azulada de negro y brillantes plateados. Pensar que muchos duermen, pero viven en sueños descarriados algunos, otros amorosos, otros solitarios y otros sin sentido. Él, sin embargo, despierto y sentado en su sillón, fumaba su pipa, mirando la oscuridad y consumiéndose en sus últimos minutos de reflexiones diarias, llegando casi ya a consumirse por el adorado sueño tan largamente esperado, y que mucho duraría para él, y duraría para siempre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario