Muy profundo, en tu mirada, se dibuja el altar donde monos bailan, mientras dibujan semejanzas. Una felicidad nueva, llenando el espectral corazón, que creía ya ser de piedra. Creaciones con palabras, actos, sonrisas. ¿Toqué fondo? ¿O profundo?
Inimaginable conexión de neuronas activas, dispuestas al placer de ver el cielo completamente negro en pleno auge solar. Cayeron hielos, pero adentro mío evaporarían, y volverían a ser la nube de ensueños perdidos en la constelación de tu espalda. Tus actos, tus ojos, tus manos, dicen mucho más que simples palabras. Locos resortes que no rebotan, vibran sonando.
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