Momentos en los que te encontrás con el acertijo de tu esencia (existencia) para revelarte que detrás del espejo hay vacío. Quiero mirar las estrellas, pero me enceguece la luna. Y los ojos con su sonrisa perdida en el atemporal lugar de trabajo. Recordando la fantasía cumplida. Porque hay que soñar despiertos para que la realidad coexista con nuestros corazones.
Es que soy libre, me la paso jugando, resolviendo incógnitas y viendo qué tan bajo puede caer la mente humana. Ahí es cuando todo se pone negro y necesito de mis personas. Sé lo que estoy haciendo, y por cierto, no duele...
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