domingo, 28 de agosto de 2011

En un instante lo recuerdo todo. Memorias de un pasado falso, errores de la concepción. Mejor no levantar la vista al cielo, porque te puede sorprender en un atardecer sin nombre, pero con la misma inicial. Poco por mucho, si todos pudieran ver más allá del terreno conocido. Fue un golpe en la cabeza lo que real y finalmente me revivió. Sin perder entonces la locura, abrazo, beso, deseo, lujuria pintada de rojo y negro.
Y sí, enloquecer no es malo, porque a fin de cuentas la aurora existe, aunque sólo de vez en cuando se presente.
Perfume de noche soñada, yo me entrego a ella.

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