En el caso de que las paredes se encuentren desnudas, deberás sonreírme, aliento dulce del sol en hojas doradas. No puedo entender cómo todavía me das tu mano, un juego del que nadie más puede participar. Y queriendo encontrar permanentemente el suspiro, crecen alas y lo oscuro parece no existir.
El negro invade felizmente mi vida, dándole la purificación de su profundidad, al absorber toda la luz emanada del viento. Las palabras a veces no se escriben solas, es por éso que necesitamos la risa. Encontrar en un rincón pastillas, soñar dos noches seguidas con arañas y gusanos, haciendo del inconsciente un mero significado, para dejarse llevar por el camino eterno, dibujado en un cielo limpio.
Y por las venas se extiende la misma sangre, y la misma razón de ser. Quinientos café por día. Espejismos de arena, para que los más chicos no se lastimen. Sin embargo, existe el deseo de verme bañada en rojo perfume.
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